¿Es posible? ¿es seguro? ¿a que edad? ¿es conveniente? Muchas dudas, muchas preguntas, muchas opiniones, muchas objeciones.

Es un tema muy discutido y muy controversial. Algunas corrientes opinan que la adquisición del lenguaje materno es ya complicada como para enseñar un segundo idioma al niño. Y en efecto, tenemos niños a los que se les complica la adquisición del idioma materno; éstas complicaciones son producto de diversas circunstancias y de ello dependerá si la enseñanza de un segundo idioma le beneficia o le perjudica en su desarrollo verbal. Las circunstancias que no lo ayudan son de tipo fisiológico, como podría ser un labio leporino. Sin embargo, cuando las dificultades son de aspecto neurológico o incluso emocional, el enseñar un segundo idioma podría beneficiar la adquisición de la lengua materna.

Según estudios del neurólogo S. Karanth, se encontró que, a pesar de que se debería esperar que la dislexia fuese más frecuente en niños bilingues, que en pequeños monolingues; existen muy pocos casos de niños bilingues con dislexia.

Desde mi propia experiencia, puedo decir que es fácil que los niños pequeños se confundan con el aprendizaje de dos idiomas; sin embargo, también es fácil que aprendan los dos sin problemas. Creo que la diferencia radica en que la enseñanza se dé de manera separada, es decir, que se le marque al niño lugares y tiempos específicos para un idioma y para otro. Por ejemplo, en las mañanas solo se habla español en casa y después de la comida sólo se habla inglés; o en la escuela sólo se habla inglés y en casa sólo español; pidiéndole al niño siempre que no arme una frase con palabras de los dos idiomas.