La adquisición de cada nueva habilidad motriz, permite nuevos elementos y movimientos con los que el niño puede interactuar, y desarrolla una gran cantidad de estructuras neurológicas y motoras. Dentro del progreso de la coordinación motriz, en el que es necesario tomar en cuenta aspectos como el tono muscular, la noción corporal, y el equilibrio entre otros, se observa que cada logro motor, nos lleva al siguiente, de modo que se da una cadena de desarrollo motor y cognitivo que no se puede separar.

Este proceso nos da la maduración neurológica que va a llevar al niño al desarrollo de todas sus capacidades. El movimiento es un elemento indispensable para que el niño fortalezca su sistema locomotor y madure adecuadamente su sistema nervioso. Llevándolo, de manera inequívoca al aprendizaje de su entorno, de si mismo, y posteriormente de estructuras mas complicadas como la operaciones lógicas, y las operaciones abstractas.

Así, a mayor movimiento, mayor aprendizaje.