Lo vemos en los bebés recién nacidos. Los movimiento de los reflejos primarios permiten observar si el desarrollo neurológico es normal en el nacimiento. Se realiza la prueba del APGAR, la cual revisa los reflejos del niño para evaluarlo neurologicamente, de modo que el bebé comience a interactuar con su entorno de manera natural. Uno de los puntos que se revisan es el tono muscular, que cntinuará avanzando posteriormente con el desarrollo del equilibrio (meciendo al bebé suavemente), para realizar los primeros movimientos voluntarios.

El desarrollo motor, genera el desarrollo de las áreas cerebrales que van a permitir al niño su adaptación al medio a través del aprendizaje. Ya que la percepción visual y auditiva están muy poco desarrolladas al nacer, necesitan tiempo y estimulación para llegar a estadios más complejos que permitan nuevas habilidades. Un niño pequeño necesita movimiento para relacionarse con su entorno por medio del juego. Es a través del juego como el niño aprende y desarrolla su sistema nervioso.

El cerebro envía constantemente neurotransmisores para indicar lo que le gusta y lo que necesita para su desarrollo. El balanceo que tanto calma a los niños no es más que proporcionar un desequilibrio constante del centro de gravedad del niño que este debe contrarrestar para desarrollar su tono muscular. Igualmente cuando se le da un juguete el niño se calma porque su cerebro ya puede entretenerse en el desarrollo viso-manual.
El movimiento va a permitir al niño crear e investigar, y esto es mucho más importante para su desarrollo nervioso que escribir. Acelerar de forma artificial el proceso de motricidad fina para la escritura solo puede servir para generar estrés y ansiedad en niños y padres.