El ritmo comienza al inicio de la vida intrauterina; lo primero que escucha el bebé, dentro del útero materno es el ritmo cardiaco de la mamá, si a esto añadimos el suave movimiento del líquido amniótico, podríamos decir, que el bebé «baila» desde el vientre materno.

Todo tiene ritmo, incluso los niños; los bebés comienzan a golpear objetos (juguetes y sonajas) para escuchar el sonido que producen y al hacerlo de manera repetida, producen ritmos. Si escuchan música, se mueven incluso sentados; cuando ya caminan, no lo pueden evitar, al escuchar música, bailan.

Sólo es necesario darle forma y dirigirlo, para que el niño pueda descubrirlo y expresarlo.

El ritmo es necesario para el aprendizaje, todo tiene ritmo, una seriación, una secuencia, la matemática e incluso la adquisición de la lectoescritura requiere ritmo.