Muchos de los sistemas educativos en México y en otros países, han priorizado la lectoescritura para el desarrollo del aprendizaje del niño. Sin embargo, el primer elemento para el desarrollo cognitivo del niño es el movimiento. Es gracias al movimiento de los reflejos primarios como se comprueba si el desarrollo neurológico es normal en el nacimiento. Es a través de los reflejos como el niño comienza a interactuar con su entorno. Y es a través de la compensación del equilibrio como el niño comienza a desarrollar su tono muscular y a realizar los primeros movimientos voluntarios.

Es el desarrollo motor el que produce el desarrollo de las áreas cerebrales que van a permitir al niño leer o escribir. El sistema visual y auditivo (en general los cinco sentidos) nacen muy poco desarrollados y necesitan tiempo y estimulación para llegar a estadios más complejos que permitan nuevas habilidades. Un niño de cuatro años no necesita escribir en su día a día. Necesita movimiento que le permita relacionarse con su entorno para jugar. Es a través del juego como el niño aprende y desarrolla su sistema nervioso.

El cerebro envía constantemente neurotransmisores para indicar lo que le gusta para su desarrollo, por ejemplo, el balanceo que tanto calma a los niños no es más que proporcionar un desequilibrio constante del centro de gravedad del niño que este debe contrarrestar para desarrollar su tono muscular. Igualmente, cuando se le da un juguete el niño se calma porque su cerebro ya puede entretenerse en el desarrollo viso-manual. El movimiento va a permitir al niño crear e investigar, y esto es mucho más importante para su desarrollo nervioso en los primeros 4 años de vida, que escribir. Acelerar de forma artificial el proceso de motricidad fina para la escritura solo puede servir para generar estrés y ansiedad en niños y padres